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03-nov-2011

Desafío capital en Haití

Un equipo de expertos al rescate del servicio de agua de Puerto Príncipe

Hasta febrero del 2011, Jean-Claude Seropian, un ingeniero hidráulico francés, trabajaba en París como director de operaciones de Suez Environnement, una de las mayores empresas de gestión de aguas y residuos del mundo. Ese mes se mudó a Haití para liderar un equipo de cinco expertos técnicos, financieros y administrativos de Suez y de dos firmas hermanas, Aguas de Barcelona y United Water. Su misión: colaborar con el personal de la empresa de agua de Puerto Príncipe para recuperar sus servicios. A nueve meses de iniciar un contrato de tres años financiado por el BID y el Fondo Español de Agua, Seropian comentó acerca de las dimensiones de este reto, los esfuerzos realizados y las tareas pendientes.

¿Cómo describiría la escala del desafío que enfrenta el equipo de Suez/Agbar/United Water en Puerto Príncipe?

Personalmente, he trabajado en más de 40 países en África, Asia y América Latina. Creo que la situación que enfrentamos en Haití es la más compleja que haya visto, así que esto representa un enorme desafío. Para Suez Environnement esta es una experiencia nueva, importante y extremadamente aleccionadora.

¿Conocían Haití los integrantes de su equipo? ¿Habían trabajado en otros países de bajos ingresos o en zonas afectadas por desastres naturales?

Los miembros de nuestro equipo no habían trabajado en Haití hasta ahora, pero tienen experiencias de trabajo en grandes ciudades donde se ocuparon del tipo de problemas que se suele encontrar en zonas urbanas de bajos ingresos, ya sea en Manila, Jakarta, Casablanca o Buenos Aires, por nombrar algunas. Y todo el equipo se ha adaptado rápidamente a las condiciones en Puerto Príncipe.

¿Cómo describiría la situación que encontraron a su llegada?

Desde el punto de vista del sistema urbano, existe una gran presión debido a la presencia de campamentos de víctimas del sismo, la ausencia de planificación urbana, la complejidad de la propiedad de la tierra, y una respuesta muy limitada a las necesidades de agua de la población. En términos de sistemas de distribución de agua, ha habido una falta de inversión, las redes no funcionan, y los edificios y equipos no han sido mantenidos en años. En términos del personal del servicio público, hay una evidente falta de motivación, una gestión débil, ninguna capacitación en años. Y por el lado financiero, la situación es preocupante.

¿Qué tipo de objetivos de corto plazo se fijaron? ¿Los han podido alcanzar?

El primer objetivo fue lograr una aceptación e integrarnos al servicio, lo cual conseguimos en pocas semanas. Luego nos fijamos el objetivo de poner a los empleados a trabajar y lanzar un plan de acción para aumentar los ingresos. También tuvimos que apoyar el combate contra el cólera asegurando la desinfección del agua distribuida por la red. Hoy por hoy podemos decir que todos esos objetivos fueron cumplidos.

¿Cuáles son algunos de los grandes desafíos técnicos por delante? ¿Cómo los están manejando?

En Puerto Príncipe, el mayor desafío es la multiplicidad de grandes problemas, que hacen difícil colocarlos en orden de importancia. Por lo tanto hemos tenido que atacarlos de frente. Hemos tenido que proteger las fuentes de agua, que en algunos lugares sufrían invasiones y se llenaban de desperdicios. Hemos lanzado un proyecto para delimitar su perímetro; ese trabajo está casi terminado.

Otro tema es la disponibilidad de agua en volúmenes requeridos. Algunas fuentes están mermando, así que hemos tenido que compensar mediante una revisión del plan de racionamiento. Enfrentamos una carencia de repuestos y equipos. Compramos inventario disponible en el mercado local e hicimos encargos en el exterior. El sistema informático no tenía protección. Desarrollamos un plan para protegerlo y en la actualidad estamos en una fase preparatoria para su implementación. La gestión de clientes y recaudación era deficiente. Pusimos en marcha un plan de acción urgente que nos permitió aumentar la recaudación en 25 por ciento.

Desde el punto de vista de un operador de agua, ¿cómo están lidiando con la amenaza del cólera?

 La amenaza del cólera es una realidad presente. La solución se basa en asegurar que el agua distribuida está debidamente desinfectada. Creamos un equipo de crisis para el cólera que está a cargo de un plan de acción con varios objetivos:

  • Crear un inventario permanente de productos para la desinfección del agua.
  • Establecer un procedimiento para la desinfección en las fuentes y reservorios de agua.
  • Supervisar un equipo de 15 personas que revisa la calidad de la desinfección a toda hora.
  • Vigilar los niveles bacteriológicos en las fuentes de agua comunales.
  • Realizar revisiones semanales de estas actividades para hacer los ajustes necesarios.

En términos de saneamiento, DINEPA ha formado una flota de camiones cisterna para recolectar excretas y transportarlas a un centro de tratamiento.

Los operadores de servicios básicos suelen tener problemas para cobrar en zonas pobres. ¿Qué sucede en Puerto Príncipe? ¿Qué están haciendo para mejorar los ingresos?

Este es uno de los mayores problemas del sistema de agua en Puerto Príncipe. El cuadro tarifario actual es muy complejo y poco transparente. Además, el nivel de servicio está muy por debajo de las expectativas de los clientes. Encima de todo, la situación socioeconómica no brinda mucho espacio para la flexibilidad.

Nuestra estrategia comienza por recuperar la confianza del cliente probándoles que el servicio de agua sí existe, que a pesar de la falta de medios nuestros equipos se esfuerzan por brindar el servicio. Esto ya está sucediendo y el aumento en la recaudación sugiere que los clientes están captando el mensaje. El próximo paso es analizar la estructura de tarifas para reemplazar el actual cuadro. Este trabajo está en marcha y debería concluir en febrero. Por último, dadas las condiciones socioeconómicas, estamos reforzando las actividades orientadas a los sectores desfavorecidos. En cuanto a la facturación, estamos introduciendo esquemas de pago en las facturas que enviamos a los clientes. Aumentar la recaudación dependerá también en aumentar el número de clientes, pero para lograr ese objetivo el nivel de servicio deberá mejorar significativamente.

¿Cuáles son algunos de los principales objetivos que esperan haber logrado cuando concluya su labor?

Hay varios objetivos que creo que seguramente podremos lograr en el marco de nuestras acciones. Una clara mejora en la calidad del servicio, lo cual involucra mejorar la distribución para llegar a un servicio continuo, dándoles confianza a los consumidores acerca de la calidad del producto entregado, asegurando el funcionamiento de la red y creando un sistema de gestión de clientes moderno y eficiente.

El fortalecimiento de la capacidad financiera del servicio, permitiéndole adquirir una autonomía financiera y reduciendo su dependencia del apoyo externo, asegurando el financiamiento para obras públicas y aumentando la transparencia en su facturación.

En suma, la instauración de un servicio operacional, con un equipo gerencial calificado y motivado, ejemplar en su desempeño. Un servicio transparente con todas competencias necesarias.

¿Cuánto tiempo podría tomarle a Puerto Príncipe lograr la cobertura de agua y saneamiento de una ciudad como Santo Domingo, que tiene una población similar? ¿Cuánto costaría, en términos de inversiones en infraestructura?

La problemática del agua en Puerto Príncipe es sumamente compleja. Entre otras acciones, demanda la renovación de parte de la red existente, la expansión a zonas no servidas, el fortalecimiento de la producción de agua y probablemente la búsqueda de otras fuentes, la protección de los recursos actuales, el desarrollo de un sistema de gestión de clientes, la capacitación de sus empleados y el fortalecimiento de sus destrezas, y la apertura del servicio a la sociedad civil y a los consumidores.

Todas estas acciones requieren mucho tiempo y dinero; no parecería posible lograrlo en los próximos 10 años a menos que se tomen decisiones estratégicas ahora. En términos de costos, probablemente costaría más de US$200 millones.

El panorama para el saneamiento es aún más preocupante. En Puerto Príncipe no existe una red de cloacas y aún no se han fijado las reglas. Introducir un sistema de saneamiento en una zona ya urbanizada requiere un enfoque innovador y no convencional. Los tiempos previsibles para lograr un sistema de saneamiento funcional ciertamente son demasiado largos, y es difícil estimar los costos cuando falta identificar una solución específica. Asimismo, la construcción de un sistema de saneamiento pone de relieve el problema de financiar los costos de operación, con todas las limitaciones socioeconómicas conocidas.

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