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03-may-2010

FOMIN: 10 años trabajando con remesas

Los proyectos vinculados a remesas han arrojado resultados de gran valor para un mayor desarrollo futuro de las transferencias de dinero a América Latina y el Caribe

Priscilla Murphy, Ciudad de México

Hace 10 años, las remesas enviadas a casa por los inmigrantes en el extranjero eran un factor económico de peso en América Latina y el Caribe. Sin embargo, esos flujos eran totalmente desconocidos. Estaban escondidos, literalmente, a plena vista.

En 2000, el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), parte del Grupo del BID, comenzó a analizar con intensidad el volumen, costos de transacción y desarrollo potencial de las remesas internacionales a la región. Los hallazgos iniciales fueron asombrosos. Las remesas a América Latina y el Caribe empequeñecían el impacto total combinado de la inversión extranjera directa neta y la asistencia internacional de los organismos internacionales. En al menos seis países, las remesas representaban más del 10 por ciento del PIB.

A escala doméstica, las remesas son cruciales para las familias receptoras. Los fondos son utilizados para cubrir necesidades básicas, incluidos alimentos, ropa, vivienda, salud y educación. Aunque la proporción varía de caso en caso, las familias típicamente se las arreglan para mantener una porción del dinero como ahorro, para invertirlo en micros y pequeños negocios, o para realizar algunas mejores a sus hogares. Algunas asociaciones de inmigrantes han tenido éxito en financiar proyectos comunitarios en sus pueblos usando remesas grupales.

Un gran camino recorrido

Siguiendo su investigación lanzada en 2000, el FOMIN estableció un plan de acción para mejorar el impacto de las remesas sobre el desarrollo. El plan de acción incluyó estrategias para financiar estudios, proyectos, eventos y publicaciones.

A lo largo de los últimos 10 años, el FOMIN ha encargado más de 50 estudios y encuestas, tanto en países receptores como originarios, y organizó más de 45 conferencias y mesas redondas en América Latina y el Caribe, Estados Unidos, Canadá, Asia, África y Europa. En total, hacia agosto de 2009, el FOMIN llevaba aprobados 45 proyectos de asistencia técnica en el área de remesas por más de US$45 millones, y otros US$22 millones en préstamos e inversiones de capital.

Junto con sus investigaciones y actividades de diseminación del conocimiento, el FOMIN creó un cluster de remesas con la meta de reducir el costos de las transferencias de dinero; disminuir los costos de transacción para los receptores y mejorar el acceso a los fondos; direccionar parte de las remesas a ahorros en instituciones financieras, y otra parte a inversiones productivas para las familias de los emigrados.

El primer objetivo del programa del FOMIN fue reducir el costo de las remesas a la región en un 50 por ciento. Eso ha sido sobrepasado antes de la fecha meta, 2010, de acuerdo a encuestas del FOMIN y otras organizaciones. Antes de 2000, el costo promedio de enviar remesas a América Latina y el Caribe desde estados Unidos absorbía el 15 por ciento del valor de la transacción. El promedio del costo de las transferencias hoy es uno de los más bajos del mundo, un 5,6 por ciento.

Lo que falta

Con los años, otras entidades comenzaron a replicar las actividades del FOMIN. Agencias multilaterales y bilaterales de financiamiento tienen ahora sus propios programas de remesas y se dedican también a la investigación. Los flujos ahora son también medidos en Asia, África y el Este de Europa. Los gobiernos están desarrollando políticas para hacer más competitivos los mercados de remesas. La información sobre costos de transferencia es ahora más transparente. Las instituciones financieras y los Estados están prestando mucha mayor atención a las necesidades de remesadores y receptores.

A pesar de tal progreso, el potencial de las remesas para el desarrollo todavía es mayor que su impacto real. Las transferencias internacionales de dinero están apenas parcialmente integradas con los servicios financieros. La mayoría de los remesadores y receptores no poseen cuentas bancarias.

Mientras algunos de los proyectos del FOMIN vinculados a remesas excedieron las expectativas, otros tuvieron resultados menos satisfactorios. En ocasiones, algunos gobiernos implementaron sus proyectos muy lentamente o cambiaron sus prioridades durante la ejecución. Algunos bancos que actuaban como agencias ejecutoras fueron adquiridos durante el proceso y sus nuevos dueños mostraron menos interés por las remesas. Hubo también productos financieros que no resultaron rentables y en ocasiones las ventas cruzadas con otras ofertas no ayudaron a los remesadores. Y luego está la crisis financiera global, que hizo del financiamiento un importante desafío para diversos aliados.

Experiencias ganadoras

Sin embargo, tomada en su conjunto, la cartera ha entregado experiencias de alto valor sobre lo que funciona y aquello que precisa ajuste, aprendizajes imprescindibles para las instituciones financieras internacionales, los donantes e inversores.

En general, las agencias ejecutoras se beneficiaron de varias actividades patrocinadas por el FOMIN. Cooperativa Salcajá, en Guatemala, por ejemplo, obtuvo una visión más amplia acerca de lo que puede lograr en las comunidades. La Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS) mejoró su liquidez, y eso le permitió fundar nuevas estructuras para gestionar remesas y nuevos programas que las utilizaban como soporte para crédito. La Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito de El Salvador (FEDECACES) es un ejemplo de proyecto donde los nuevos clientes han ingresado al sistema financiero tradicional.

En América del Sur, por ejemplo, Mutualista Pichincha, una compañía de préstamos hipotecarios de Ecuador, expandió su portafolio de créditos. Pequeñas entidades rurales de México están ahora vinculadas a los mercados internacionales a través del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (BANSEFI). Y en el Caribe, las tecnologías de la información han otorgado eficiencias a los servicios de transferencia de la Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito (AIRAC), en República Dominicana.

Para los receptores y remesadores, los beneficios de los proyectos del FOMIN son claros. Estas familias tienen ahora mayor acceso y a menor costo a los servicios de transferencia de dinero. Algunos de ellos son ahora automáticos, mediante el uso de tarjetas de crédito, como el proyecto impulsado por El Comercio, en Paraguay. Los emigrantes que envían fondos y sus beneficiarios también han obtenido un acceso más importante a otros servicios financieros, como los seguros de BancoSol, en Bolivia. Hay menos riesgo de robo a las familias receptoras cuando las transferencias son hechas vía Internet o depositadas directamente en cuentas de banco, como ha demostrado el proyecto del Banco Hipotecario Dominicano (BHD).

Las lecciones aprendidas en estos 10 años son innumerables y han pavimentado el camino para más y mejores iniciativas que tendrán un impacto positivo en los migrantes, sus familias y comunidades.

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