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Artículos

12-oct-2009

Estudio del BID halla grandes brechas salariales por género y etnicidad en América Latina

  • Los afrodescendientes e indígenas ganan 28 por ciento menos que sus pares blancos.
  • Los hombres ganan 17 por ciento más que las mujeres con iguales edades y niveles de educación.
  • La educación es clave para reducir desigualdades de ingreso basadas en la etnicidad.

Las diferencias de ingresos en función de género y etnicidad siguen siendo significativas en América Latina, a pesar del reciente crecimiento económico y la aplicación de políticas orientadas a reducir la desigualdad, sostiene un estudio recientemente divulgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En un análisis sin precedentes de datos de hogares de 18 países latinoamericanos, el estudio encontró que las mujeres y las minorías étnicas se encuentran claramente en desventaja. 

Las mujeres de la región ganan menos que los hombres, incluso a pesar de ser más educadas. Una simple comparación de ingresos promedio indica que los hombres ganan 10 por ciento más que las mujeres. Pero cuando los economistas comparan hombres y mujeres con iguales edades y niveles de educación, la brecha de ingresos llega a 17 por ciento.

En siete países donde hay datos sobre etnicidad disponibles, la investigación halló que las minorías indígenas y afrodescendientes ganan en promedio 28 por ciento menos que la población blanca de la región, cuando las personas tienen la misma edad, género y nivel de educación. El estudio tomó como “minorías” a personas que en las encuestas de hogares se identificaron como indígenas o afrodescendientes, o que hablan una lengua indígena. A pesar de ser la mayoría en algunos países considerados el estudio, para fines de análisis estos grupos fueron clasificados como “minorías”.

La investigación halló evidencia que indica que la región aún enfrenta enormes retos en la erradicación de las desigualdades en los mercados laborales basadas en características como género o etnicidad.

“Las políticas destinadas a reducir estas desigualdades todavía están ausentes. Superar esa situación es más que un imperativo moral. Es una estrategia esencial para reducir la pobreza en la región”, afirmó el autor principal del estudio, el economista del BID Hugo Ñopo.

La investigación concluye señalando que un aumento de los niveles de educación de las minorías étnicas de América Latina podría reducir significativamente las diferencias en salarios. Mejores niveles de educación ayudarían a reducir el promedio de diferencia salarial en casi un cuarto entre las minorías y el resto de la población en la región.

Los resultados forman parte de una serie de estudios que escudriñan las brechas salariales en varios países de América Latina. El documento de trabajo “Nuevo Siglo, Viejas Disparidades: Brecha Salarial por Género y Etnicidad en América Latina” (New Century, Old Disparities: Gender and Ethnic Wage Gaps in Latin America, en inglés), escrito por los economistas Ñopo, Juan Pablo Atal y Natalia Winder del BID, sintetiza los resultados obtenidos en toda la región. Este estudio completamente novedoso, una investigación empírica integral sobre las diferencias salariales, aplica una innovadora metodología que permite medir con mayor precisión las brechas salariales.

El estudio compara salarios entre individuos con las mismas características demográficas y aquellas que están vinculadas al trabajo, como edad, nivel de educación, lugar de residencia y tipo de empleo, entre otros indicadores.

Los economistas dividieron el análisis de las brechas de salario en dos partes. Por un lado, se interrogaron hasta qué punto los trabajadores con las mismas características ganan diferentes salarios sobre la base de su género o etnicidad. Y por otro lado, exploraron hasta qué punto las mujeres y las minorías étnicas carecen de acceso a ciertas combinaciones de características que podrían permitirles obtener mejores retribuciones en sus respectivos mercados laborales.

Con esta nueva metodología, los investigadores del BID pudieron determinar más exactamente el papel que desempeñan las características individuales en las diferencias salariales en la región.  

“Al comparar individuos con los mismos antecedentes, estamos en condiciones de producir una medición más precisa de las posibles causas de la diferencia salarial’’, explicó Ñopo. “Las metodologías previas tendían a exagerar el rol de la discriminación y otras características no especificadas para explicar la diferenciación salarial”.

Brechas salariales entre géneros

El estudio encontró que los hombres ganan más que las mujeres en cualquier grupo de edad, en cada nivel de educación, en cualquier tipo de empleo (sea por cuenta propia, empleador o empleado), tanto en empresas grandes como pequeñas. También se encontró que sólo las mujeres de zonas rurales ganan  en promedio lo mismo que los hombres.

Las brechas salariales entre géneros varían considerablemente entre los 18 países considerados en el estudio (ver siguiente gráfico). Los hombres ganan 30 por ciento más que las mujeres en Brasil, cuando ambos grupos tienen la misma edad y el mismo nivel de educación, por ejemplo, mientras que en Bolivia las diferencias son muy pequeñas.

En general, la menor brecha salarial por género se encuentra entre la gente joven con título universitario. Una posible explicación es que las mujeres más educadas ocupan posiciones en empresas donde hay menor espacio para introducir ajustes salariales discrecionales. Esta hipótesis se sustenta en el hecho de que la brecha salarial es menor entre los trabajadores formales y mayor entre aquellos que en empresas pequeñas. Las mayores brechas aparecen entre trabajadores con menores ingresos, con educación secundaria incompleta y que viven en zonas rurales.

La brecha salarial entre géneros se amplía según la edad, sostiene el estudio. Esto puede explicarse por un “efecto cohorte”, es decir, que las brechas salariales se están estrechando con el tiempo.  

Otra posible explicación podría ser el efecto que tienen algunas características no observables, como la experiencia laboral, según la cual las diferencias de género están correlacionadas con la edad. Las diferencias en la experiencia acumulada pueden ser exacerbadas conforme las mujeres envejezcan y tengan hijos. Los datos muestran que la brecha de ingresos según género es levemente mayor entre las trabajadoras con hijos.

Una posible razón que explica las diferencias relacionadas con la experiencia laboral es que las mujeres tienen mayores probabilidades de verse obligadas a salir del mercado laboral después de dar a luz, apunta Ñopo. Crear políticas que permitan a las mujeres reingresar al mercado laboral, por ejemplo mediante un mejor abastecimiento de servicios de guardería infantil, pueden contribuir a reducir las diferencias salariales, agregó el economista.

Nuevos puntos de vista sobre discriminación

La brecha salarial entre géneros también es mayor entre los trabajadores por cuenta propia, cuando son comparados con aquellos empleados por empresas. Los resultados del estudio contradicen la noción tradicional de que las brechas salariales entre géneros se dan más por discriminación por parte de los empleadores.

Aun así, incluso después de tomar en cuenta las diferencias relativas a las características individuales basadas en el trabajo, sigue sin explicarse la existencia de una brecha salarial significativa entre hombres y mujeres.

En promedio, una quinta parte de la brecha salarial entre géneros no puede ser explicada en base a las diferencias de características observables de los individuos o del empleo. Esto indica que otros factores, incluyendo la discriminación y las características no observables y sin especificar del estudio, tales como el esfuerzo y el compromiso laboral, influyen en producir otros niveles de compensación. Este es un aspecto que los investigadores sociales deben seguir investigando con mayor profundidad.

Brechas salariales por etnicidad

El BID condujo un análisis de las causas de la brecha salarial entre las minorías y la población blanca en Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú. El análisis se limitó a estos siete países porque eran los únicos con información étnica disponible en sus respectivas encuestas de hogares. 

Un simple promedio de salarios en los siete países muestra que los grupos no minoritarios ganan 38 por ciento más que las minorías. Una vez que el estudio toma en cuenta edades, géneros y niveles de educación, la brecha se reduce a 28 por ciento.

Brasil es el país con la mayor brecha salarial por etnicidad, mientras que en Ecuador esa misma variable es menor, en comparación con los otros países que conforman la muestra, de acuerdo al siguiente gráfico.

Las mayores diferencias salariales por etnicidad se encuentran entre las personas que están en ambos extremos de la distribución salarial: aquellos que ganan los mayores y menores salarios. Además, la mayor brecha se encuentra entre los hombres, los trabajadores de mayor edad y aquellos que viven en zonas rurales.

El nivel de educación representa una cuarta parte de la diferencia salarial entre blancos y minorías. Otro 21 por ciento de la diferencia salarial se explica por una combinación de características individuales y laborales adquiridas por blancos, pero no por las minorías. El estudio encontró que un gran número de personas pertenecientes a minorías tienen empleos con bajos salarios. El tipo de ocupación parece desempeñar un rol importante en la explicación de estas diferencias, dijo Ñopo.

“Las brechas salariales de origen étnico están vinculadas a una segregación ocupacional, en la medida en que las minorías se encuentran subrepresentadas en ocupaciones de empleadores, donde los salarios son mayores”, dijo Ñopo. “Al igual que en la brecha por género, es difícil, por ejemplo, encontrar minorías empleadas con el perfil típico de un gerente general”.

Sin embargo, después de tomar en cuenta los atributos de la educación y de capital humano, cerca de un tercio de la brecha salarial aún permanece sin explicación. Brasil es el país que tiene la mayor brecha inexplicada.

Los resultados sugieren que otros factores no especificados en el modelo podrían afectar las diferencias salariales, incluyendo la discriminación y el hecho de que las minorías ganan salarios más bajos que los blancos, en aquellos casos donde ambos tienen los mismos niveles de educación. Para dilucidar estas interrogantes se requieren más investigaciones.

Sin embargo, aún así pueden extraerse algunas conclusiones sobre políticas. En primer lugar, mientras que la educación ha mejorado en términos de expansión de la matrícula y más años de escolaridad, la calidad y relevancia de la educación todavía representa un reto permanente en la región.

”La baja calidad de la educación puede ayudar a explicar porqué las minorías pobres obtienen un retorno menor a su respectiva escolaridad”, dijo Ñopo.

Los resultados del estudio sugieren que pueden existir barreras importantes de segregación y acceso para ciertos tipos de trabajo y sectores. Para enfrentar efectivamente estas brechas, las intervenciones educativas y las políticas específicas deberían complementarse con otras estrategias como la expansión de guarderías infantiles, así como con políticas sumamente focalizadas y orientadas de “discriminación positiva”, al igual que programas de capacitación y re-entrenamiento laboral, recomendó Ñopo.

Sobre todo, ya que las minorías étnicas y las mujeres se encuentran en una posición de desventaja, las políticas de reducción de pobreza deberían prestar especial atención a las mujeres indígenas de la región.

Género y etnicidad en el BID

El BID está comprometido en promover la igualdad de género y la inclusión étnica como principios para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más pobres de la América Latina y el Caribe.

La Unidad de Género y Diversidad del Banco tiene el mandato de proporcionar dirección estratégica, así como asistencia programática y técnica, para incorporar los temas de género y etnicidad en los proyectos respaldados por el BID.

En respuesta a las necesidades sociales de la región, el Banco ha aprobado en los últimos años una nueva Política Operacional sobre Pueblos Indígenas, con el propósito de asegurar que los proyectos que respalda alienten el desarrollo de las comunidades indígenas, para mantener su propia identidad y proteger sus derechos contra los impactos adversos y la exclusión.

En la actualidad el BID está actualizando su Política sobre la Mujer en el Desarrollo, con el propósito de contribuir efectivamente con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la región.

Hugo Ñopo - Brechas Salariales por Género y Etnicidad en América Latina y el Caribe (CNN)
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    Hugo Ñopo - Brechas Salariales por Género y Etnicidad en América Latina y el Caribe (CNN)

    Hugo Ñopo, Economista en la División de Educación del BID, revela las claves de un nuevo estudio sobre la desventaja salarial que afecta a mujeres y minorías étnicas en la región.
  • Hugo Ñopo - Brechas Salariales por Género y Etnicidad en América Latina y el Caribe (CNN) (7:43) Video Icon

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Romina Nicaretta
Oficial de Prensa Senior del BID
rominan@iadb.org

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