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Artículos

08-oct-2008

La microempresa en Paraguay

Un sector que puede ser de peso pesado

Una alta proporción de la población paraguaya ocupada está incorporada al sector de las microempresas. Las hay exitosas y dinámicas, y más de 150.000 microempresarios han accedido a  financiamiento con instituciones especializadas en microcrédito. Sin embargo, aún existe una alta proporción de microempresas que no constituye hoy una fuente signifi cativa y estable de ingresos para sus propietarios y trabajadores pues su productividad es baja, su capacidad de gestión es limitada y no cuentan con acceso a financiamiento. Este grupo de microempresas, que representa el 85% del universo total, se constituye en un importante e interesante mercado potencial de  microcréditos y servicios no fi nancieros de desarrollo empresarial.

El sector de las microempresas tiene un peso mayoritario del orden del 74% de la población ocupada en empresas hasta de 10 personas. Existe una presencia signifi cativa de microempresarios rurales, ya que el 57% de los trabajadores por cuentan propia se encuentra en el campo.

La mayor parte de las microempresas está compuesta por personas que trabajan solas o por cuenta propia (63,1%), seguida de aquellas donde trabajan de dos a cinco personas (35,8%). Solamente el 1% emplea entre seis y 10 trabajadores.

Las actividades microempresariales son diversas. En el área urbana son más frecuentes las comerciales (43%), entre ellas las despensas, la venta de alimentos, el comercio ambulante y en puestos en la calle o en mercados (ropa, electrónica, telefonía y accesorios, hortalizas, frutas, hierbas medicinales y refrescantes), las ferreterías, etc. Entre las microempresas de servicios se destacan los talleres mecánicos y de reparación de electrodomésticos, jardinería, lavanderías, peluquerías, casas de empeño y contratistas de la construcción, entre otras. En la producción de bienes se encuentran las microempresas dedicadas a la fabricación de materiales

La característica distintiva de la industria de las microfinanzas en Paraguay es la valiosa experiencia en materia de tecnología desarrollada para expandir el microcrédito hacia las áreas rurales. de construcción, artesanía, herrería y carpintería. En el área rural prevalecen las actividades agropecuarias (76%).

Con relación a su potencial de crecimiento, existe un gran número de microempresas de subsistencia (85% en el área rural); el resto lo constituyen microempresas con un nivel de ganancias superior al salario mínimo. El 87% de los microempresarios urbanos no ahorra. La mayoría (56%) no lo hace por falta de capacidad: nada le sobra una vez pagados todos los gastos del mes. De los microempresarios,
sólo una pequeña proporción (28,7%) se encuentra en condiciones de ahorrar invirtiendo su dinero en el negocio o en su hogar.

Las altas utilidades se presentan con mayor frecuencia en microempresas de servicios, en contraposición con las dedicadas a actividades comerciales cuya mayoría registra niveles de ganancias menores a 50%. Las empresas de producción, sin embargo, presentan una distribución equitativa entre los diferentes niveles de ganancias en su sector.

La estabilidad de las microempresas paraguayas se refl eja en el hecho de que la mayor parte de ellas (87%) tiene una antigüedad de más de un año en la misma actividad y sólo el 13% restante tiene menos de un año. Además, la mayoría de los microempresarios (80%) trabaja de 10 a 12 meses al año. Sin embargo, la proporción de empleos de baja calidad es preocupante y se manifiesta en las bajas remuneraciones y largas jornadas laborales, así como en la falta de acceso de la mayoría de los trabajadores a una protección que les permita enfrentar contingencias de enfermedad, discapacidad o vejez. Se estima que las dos terceras partes de las microempresas operan de manera informal, aunque en actividades legales.

La microempresa ha sido tradicionalmente un recurso para generar empleo. Incluso con los recientes niveles de crecimiento económico cercanos al 7%, el empleo ha aumentado a un ritmo menor: uno de cada tres paraguayos tiene problemas de trabajo, es decir, se encuentra desempleado o subempleado.

El entorno macroeconómico ha registrado cambios importantes. La revaluación de la moneda nacional (o depreciación del dólar en un 35%) en los últimos tres años ha afectado negativamente la actividad exportadora. Sin embargo, las microempresas dedicadas al comercio han tenido una mayor dinámica, especialmente las que trabajan con productos importados.

La otra variable macroeconómica clave, a saber, la tasa de interés del sistema financiero, se ha reducido pasando del 35% al 20% en cinco años, con niveles constantes e incluso mayores de inflación. Esto se ha traducido en reducciones proporcionales de las tasas activas para la microempresa. Sin embargo, existe un entorno institucional desfavorable para la competitividad de las empresas debido a un exceso de normas, que se agrava  con la inconsistencia del marco regulatorio y su implementación.

Las consecuencias para los empresarios se manifiestan en altos costos en dinero y tiempo, y en la generación de una fuente de corrupción, dado que el agente regulador cuenta con un alto poder discrecional. Además, las normativas no se adecuan a la gran heterogeneidad de las empresas del sector y carecen de flexibilidad ante las condiciones cambiantes que una economía de mercado abierto
requiere. Esta situación ha llevado a que Paraguay reciba bajas calificacionesen los diferentes escalafones sobre “clima de negocios”, a pesar de que en la última publicación de la revista FORBES avanzó del puesto 98 al 70 entre los 121 países analizados.

Si bien los servicios de desarrollo empresarial no fi nancieros tienen un desarrollo limitado, el crédito para microempresarios ha generado en poco más de 10 años una cartera cercana a los US$200 millones y más de 150.000 microempresarios prestatarios. Sin embargo, el acceso de las microempresas a dichos servicios sigue siendo escaso, especialmente en la franja ubicada en la base de la pirámide, donde sólo el 15% tiene algún préstamo.

Las instituciones reguladas por la superintendencia del ramo (bancos y financieras) participan con poco más del 60% del mercado con préstamos que promedian los US$1.200, mientras que las cooperativas tienen una cuarta parte, con una media similar pero con alta varianza de valores entre US$200 y US$3.000, mientras que las no reguladas tienen el 10% restante con niveles de crédito ligeramente inferiores a US$400.

La característica distintiva de la industria de las microfi nanzas en Paraguay es la valiosa experiencia en materia de tecnología desarrollada para expandir el microcrédito hacia las áreas rurales, así como la presencia fuerte y creciente de las cooperativas de ahorro y crédito que cuentan con programas de microcrédito. Y si bien persiste la baja cobertura, esto representa a la vez un amplio potencial mercado y plantea nuevos desafíos para atender a este segmento con tecnologías e instrumentos que se correspondan con la gran demanda que existe en el país.

Enlaces de interés

www.forbes.com

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