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Artículos

12-abr-2006

Acceso a la educación postsecundaria para pueblos indígenas

Un estudio del BID enfatiza la necesidad de disminuir los obstáculos al acceso a la educación postsecundaria y superior para estudiantes indígenas con el desarrollo de programas educativos que sean pertinentes tanto a las realidades culturales como laborales de las comunidades indígenas.

Teniendo en cuenta la gran diversidad de pueblos indígenas e idiomas en Ecuador, Colombia, Guatemala y Nicaragua, es lógico que se usen palabras como multiétnico, multilingual y pluri-cultural para describir sus composiciones nacionales.

Sin embargo, hace poco tiempo que se empezaron a reflejar las realidades culturales y étnicas de muchos países latinoamericanos en sus constituciones y en las políticas nacionales. Poco a poco se comenzaron a adoptar políticas públicas de educación intercultural bilingüe (EIB) en América Latina y El Caribe. En 2004, 18 países latinoamericanos contaron con programas de EIB.

Barreras al acceso persisten a pesar del progreso

A pesar de estos avances, los pueblos indígenas siguen luchando contra modelos históricos de discriminación, desigualdad socioeconómica y marginalización, lo que plantea barreras significativas al acceso y a la permanencia en el sistema educativo, sobre todo en términos de la educación secundaria e universitaria.

Un estudio reciente del BID, "Acceso de los Pueblos Indígenas a la Educación Post-Secundaria Vocacional, Técnica y Superior", ha analizado la demanda y el acceso de pueblos indígenas a la educación postsecundaria vocacional y técnica en Ecuador, Colombia, Guatemala y Nicaragua, a través de trabajo de campo, entrevistas y grupos focales con estudiantes y organizaciones indígenas, ONGs, docentes, representantes de las comunidades empresariales y del gobierno y la gente mayor de las comunidades.

Según el estudio, la tasa de escolaridad para pueblos indígenas en Guatemala es la mitad de la tasa de la población no-indígena, (un promedio de 2.5 y 5.7 años respectivamente.) La tasa de escolaridad para la población indígena en Ecuador es parecida, 3 años, comparada con el promedio nacional de 7 años. Además, la tasa de analfabetismo, un 28 por ciento para los indígenas ecuatorianos, es mucha más alta que el 9 por ciento del promedio nacional.

Según el último censo ecuatoriano, el 31 por ciento de los estudiantes indígenas han terminado la primaria, en comparación con un 60 por ciento de afro-descendentes, un 68 por ciento de mestizos y un 80 por ciento de blancos. Esta brecha se agudiza en la educación secundaria, solo un 5 por ciento de la población indígena ha terminado la secundaria, en contraste con un 15 por ciento de afro-descendentes, un 22 por ciento de mestizos y un 35 por ciento de blancos.

La transición entre la primaria y la secundaria en Ecuador demuestra niveles de deserción muy altos para todos los grupos, una tendencia que se repite en toda América Latina, pero que es aguda en la población indígena.

El número de estudiantes indígenas en educación postsecundaria y superior es bajo debido, mayormente, a la pobreza, a la necesidad de trabajar, a la falta de escuelas postsecundarias y universidades en áreas rurales, y a escuelas primarias y secundarias de mal calidad. Este último factor deja los estudiantes mal preparados y poco motivados para seguir estudiando.

Además de estos obstáculos, la educación postsecundaria y superior carece de relevancia cultural para muchos estudiantes indígenas. A pesar de la redefinición de los sistemas educativos como intercultural-bilingüe, esta clasificación pertenece mayormente a las escuelas primarias y secundarias y no a las postsecundarias, técnicas o superiores. De hecho, no hay una política específica para la educación postsecundaria para los pueblos indígenas en ninguno de los países estudiados.

Adicionalmente, los estudiantes que vienen de la educación EIB a escuelas postsecundarias y superiores tradicionales, se enfrentan a un choque cultural. Muchos tienen que trasladarse a las ciudades donde están ubicadas las escuelas, lo que les obliga a separarse de sus comunidades disminuyendo así el nivel de apoyo recibido. Esta desconexión cultural es un factor en el alto nivel de deserción entre los estudiantes indígenas que comienzan la educación secundaria.

Conexiones con el mercado laboral

Según el estudio, mientras la participación de comunidades indígenas en el mercado laboral ha aumentado en los últimos años, su presencia como profesionales y expertos todavía es muy limitada. Reflejando esta tendencia, los participantes del estudio enfatizaron la necesidad de mejorar el desarrollo profesional de los estudiantes indígenas en la educación postsecundaria para que puedan conseguir trabajos dignos en el mercado local y para que puedan contribuir al desarrollo social y económico local creando sus propios negocios, sirviendo en cargos oficiales, o trabajando en la provisión de servicios de salud y educación.

De hecho no es lo mismo educar a los estudiantes indígenas para que trabajen en zonas urbanas que educarles para que puedan trabajar a nivel local, en sus propias comunidades. El estudio concluye que es sumamente importante que los cursos ofrecidos se relacionen con las realidades locales. Ya que así, aunque los estudiantes tengan que estudiar fuera de sus comunidades, los que desean regresar pueden hacerlo con más eficiencia y con mayor impacto.

Alternativas educativas existentes

A pesar de los desafíos enfrentados por los pueblos indígenas en alcanzar niveles más altos de educación, se están tomando pasos innovadores para mejorar el acceso y la permanencia a la educación secundaria. Nicaragua ofrece un buen ejemplo. Hay dos universidades nicaragüenses, la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN) y Bluefields Indian and Caribbean University (BICU), que han incorporado programas para pueblos indígenas en sus currículos.

La URUCCAN es la única Universidad del país que cuenta con cifras de matriculación disgregados por grupos étnicos, con la tasa de estudiantes indígenas aumentando de 58 a 751 entre 1995 y 2005 (matriculación total para el 2004 fue aproximadamente de 4.400 estudiantes); la mayoría de estos estudiantes indígenas son Miskitus.

Ambas escuelas fueron designadas como multiétnicas, universidades comunitarias en los años 90 que ofrecen una formación educativa completa, ofreciendo títulos bilingües, culturalmente relevantes y con asignaturas como ley indígena y medicina tradicional. También ofrecen programas de liderazgo, alfabetización y organización comunitaria para adultos sin una educación formal. De igual forma han desarrollado programas en los colegios locales que promueven la permanencia, así como programas de capacitación intercultural docente.

Además, un componente integral de este marco comunitario educativo es la ampliación de títulos intermedios técnicos que pueden dar mejor preparación a los estudiantes y facilitar la transición entre la secundaria y la universidad. Es importante también que el nivel superior reconozca el aprendizaje previo.

Este planeamiento refleja una de las recomendaciones principales expresadas por los pueblos indígenas en el estudio. La gran mayoría de las universidades no reconocen cursos cumplidos en escuelas técnicas, una política que hace la transición entre los dos niveles más difícil.

La URUCCAN también cuenta con el Instituto de Medicina Tradicional y Desarrollo Comunitario, una iniciativa que promueve el valor del conocimiento local en la provisión de servicios de salud pública. El instituto da formación a enfermeras y médicos en terapias tradicionales y organiza intercambios entre personal tradicional y de salud occidental para discutir asuntos de salud local y planes de acción.

Mirando al futuro

Más que ubicar escuelas postsecundarias y superiores cerca de pueblos indígenas, el estudio sugiere el mejoramiento de servicios de acompañamiento para estudiantes indígenas, que asistan a instituciones situadas fuera de sus comunidades, para ayudarles a ajustarse a un nuevo ambiente a la vez que mantienen sus enlaces culturales.

Semejantemente, el fortalecimiento de conexiones entre escuelas secundarias, postsecundarias y superiores, como hace la URUCCAN, y la amplificación de becas, son pasos sugeridos para mejorar el acceso a la educación secundaria de la población indígena.

Además, el estudio reforzó que hay que tomar esfuerzos para recoger información acerca de la participación indígena en la educación que sea confiable y pueda ser usado para medir progreso en el futuro.

También, es claro que un mejoramiento del acceso a la educación postsecundaria no puede ser completo sin esfuerzos complementarios para mejorar la calidad de las escuelas primarias y secundarias, tanto en términos de calidad de docentes como la cobertura más amplia de EIB en las zonas rurales.

Los participantes del estudio señalaron que en una sociedad multiétnica, las formas de enseñaza intercultural deben ser incorporadas en todos los niveles de educación, para todos los estudiantes y no solo para los pueblos indígenas. Así la instrucción reflejaría ambos mundos, proveyendo un ambiente de aprendizaje más comprensivo para los estudiantes.

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