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Speeches

Feb 24, 2006

Día de ética y desarrollo (Spanish only)

Su eminencia Cardenal Theodore E. McCarrick, Arzobispo de Washington;

Profesor Amartya Sen, Premio Nóbel de Economía;

Sra. Secretaria de Estado para el Desarrollo Económico y Gobernadora del BID por Noruega, Anne Margareth Fagertun Stenhammer;

Sr. Presidente del Congreso Judío Mundial Rabino Israel Singer;

Sr. Director Emérito del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia Edgar Morin;

Sra. Premio Mundial a la integridad de Transparency International Jueza Eva Joly;

Señores y Señoras Embajadores;

Estimados participantes del Gobiernos y de organismos internacionales, de Universidades, y representantes de la sociedad civil

Señoras y señores:

Es para mí motivo de gran satisfacción instalar este Día dedicado al capital social, la ética y el desarrollo que cuenta con la participación de representantes de organismos internacionales, gobiernos, empresas, Universidades, organizaciones de la sociedad civil y otras entidades interesadas en este tema trascendental.

Me siento particularmente honrado por el extraordinario grupo de oradores que nos acompañan hoy, quienes conjugan de manera singular el más alto nivel de realización profesional, intelectual y académica, con los valores, la sensibilidad y el compromiso ético que son pilares fundamentales de cualquier emprendimiento humano.

Quiero dar una especial bienvenida a mi buen amigo el Cardenal McCarrick, arzobispo de Washington, un verdadero faro y guía de esta ciudad y esta nación en materia de ética e integridad;

También al profesor y Nóbel Amartya Sen, una de las mentes más lúcidas y sensibles de nuestro tiempo y quien ha contribuido quizás más que cualquier otro pensador a integrar los lenguajes aparentemente dispares de la economía y la ética, enriqueciendo considerablemente ambas disciplinas y nuestro entendimiento de los dilemas del desarrollo. Tuve la fortuna de ser alumno del Profesor Sen en Harvard, en su clase de “Markets, Freedoms and Democracy”, donde aprendí que la democracia es requisito indispensable no solo para el pleno desarrollo de las libertades humanas, sino para el bienestar social y la prosperidad.

Asímismo, doy la bienvenida al rabino Singer, al Dr. Morin y a la Jueza Joly.

Son todos ellos ejemplos sobresalientes del ideal griego de “virtud” y de la estrecha relación que hay entre la ética y el desarrollo personal y profesional. Y quiero hacer un reconocimiento a Bernardo Kliksberg por habernos ayudado a reunirlos en este recinto el día de hoy.

Quiero también agradecer muy especialmente a la Secretaria de Estado para el Desarrollo Económico y Gobernadora ante el BID por Noruega, Anne Fagertun por su presencia hoy aquí y por el decidido apoyo de su país—líder mundial en su compromiso ético con el desarrollo—al establecimiento y desarrollo en el BID de la Iniciativa Interamericana de capital social, ética y desarrollo. Este apoyo fue recientemente renovado y aumentado con la creación en nuestra institución del Fondo Multidonante de Capital Social, Ética y Desarrollo.

Agradezco también al Gobierno del Canadá por su reciente decisión de sumarse a este Fondo, y su importante apoyo a este Día de la Ética.

Hace unos días me hacía la reflexión de que cuando hablamos de que la actual es la era del conocimiento, de la información, una época en que el capital humano constituye la piedra angular del desarrollo, la competitividad y el bienestar de las sociedades, con frecuencia nuestra definición de lo que constituye este conocimiento, información o capital humano es limitada e incompleta.

Es decir, nos enfocamos en el conocimiento técnico, en el cómo producir o hacer, en lo que en filosofía se llamaría el aspecto “positivo” del desarrollo. Dejamos de un lado en cierta medida el aspecto “normativo”, el que se refiere a los valores, a la justicia, al capital social, al porqué y para qué del desarrollo, a lo que podríamos llamar el conocimiento ético.

Estoy seguro que ustedes comparten conmigo la convicción de que ese conocimiento ético, esa noción de capital social, es un elemento indispensable de cualquier estrategia de desarrollo sostenible en esta era de la información.

Primero por las demandas éticas crecientes de un mundo globalizado e integrado, donde la información fluye en forma cada vez más rápida y abundante y donde el potencial tecnológico—tanto en su dimensión constructiva como destructiva—es cada vez mayor.

Y segundo, porque para sacar provecho económico y social del nuevo conocimiento técnico, de las nuevas tecnologías y nuevas formas de producción, requerimos sociedades más abiertas y justas, y entornos más estables y confiables. Es decir, mayor capital ético y social. 

Entonces, debe ser prioridad de instituciones de desarrollo como ésta y de otras entidades públicas, privadas y civiles interesadas, apoyar la formación, diseminación y aplicación del conocimiento ético y el capital social en nuestras sociedades.

Los ciudadanos de América Latina coinciden con esta visión de la centralidad de la ética y el capital social en el desarrollo. Los resultados de encuestas como Latinobarómetro indican que la gran mayoría de los latinoamericanos apoya firmemente el sistema democrático, pero exigen una democracia de mayor calidad.

No están pidiendo “menos, sino más democracia”. Una democracia más activa, participativa y transparente.

En un momento histórico de América Latina, de altas tasas de crecimiento y bajos niveles de inflación, las “tareas por hacer” en materia de las grandes brechas sociales, los niveles de exclusión, y las profundas inequidades en el acceso a educación de buena calidad, salud y oportunidades productivas y laborales, resurgen como prioridades éticas inaplazables y obstáculos fundamentales en el camino a la prosperidad.

A pesar de los notorios progresos de los últimos 30 años en materia de democracia, la ciudadanía percibe que dar mayor impulso a una agenda ética del desarrollo es esencial para encarar estos desafíos. Está pendiente de temas como la erradicación de todas las formas de la corrupción, la construcción de una cultura de transparencia y “accountability”, el desarrollo de una mística de servicio en el aparato público, el avance de la responsabilidad social no solo de empresas sino de medios de comunicación, universidades y otras entidades, entre otros.

La ciudadanía reclama conductas individuales, institucionales y productivas, acordes con los valores éticos. Siente que cuanto más ética, mayores serán las bases para un desarrollo sostenido, y mayor la calidad de la sociedad en su conjunto.

Esta “intuición” ciudadana de la relación inseparable entre ética y desarrollo, la corroboran la teoría y la experiencia. Ya Adam Smith, el padre de la economía moderna, sostenía que valores éticos como la comprensión, la generosidad, y el actuar en función del colectivo eran esenciales para que los mercados pudieran operar con plena eficiencia.

Una dimensión central de la idea de capital social, la confianza, es esencial para la operación del mercado. Cuanto mayor sea, más amplias serán los intercambios posibles, cuanto más reducida, mas se inhibirá la actividad económica.

Nuestro ponente central, el profesor Amartya Sen, ha explorado con especial profundidad y claridad como problemas éticos como la discriminación, la desigualdad y la exclusión, coartan la libertad, obstaculizan el desarrollo, y generan altos niveles de conflicto social.

De hecho, los países que se han dedicado sistemáticamente a invertir en la creación de una cultura de altas exigencias éticas, a través de la educación, la participación ciudadana, la transparencia, como entre otros nuestros asociados en este Día de la Ética, Noruega y Canadá, exhiben un desarrollo económico y social sostenido y de excelencia.

Hay un sinnúmero de estudios que han encontrado correlaciones fuertes entre dimensiones del capital social y el crecimiento económico de mediano y largo plazo de las naciones; entre el grado de confianza y aspectos como la eficiencia judicial, la ausencia de corrupción, la calidad de la burocracia, y el pago de impuestos; entre otros.

El capital social y la ética agregan un alto valor a las otras formas de capital y se complementan con ellas. En entornos donde estas variables están sólidamente establecidas, mejoran las posibilidades de optimizar la movilización del capital financiero y humano y de aumentar la  productividad.

Los serios desafíos de inclusión social, y inequidad que afronta nuestra región requieren una concertación entre políticas públicas focalizadas y eficientes que favorezcan el crecimiento y den respuestas a la pobreza, la movilización a fondo de la empresa privada principal motor del empleo y el apalancamiento del capital social de la sociedad civil.

Programas sociales de calidad como los de transferencia condicionadas de efectivo que hoy están protegiendo a más de 50 millones de humildes latinoamericanos, la inversión en infraestructura pública, la reforma del estado, el impulso de la integración, el enérgico apoyo a la pequeña y mediana empresa y su acceso al crédito y la tecnología, son algunas de las vías que pueden generar respuestas concretas a los desafíos de nuestra región, y todas ellas se pueden beneficiar en forma importante de la movilización del capital social y a su vez, ayudar a construirlo.

Una de las estrategias de desarrollo que queremos impulsar decididamente en el Banco, es ampliar las oportunidades de participación económica y social de los individuos que constituyen la llamada “base de la pirámide”. Es decir, trabajar para potenciar las capacidades propias—de ahorro, de inversión, de consumo, de participación—de nuestros ciudadanos menos favorecidos para que se incorporen a la economía moderna y se conviertan en factores positivos de desarrollo.

Si logramos movilizar este enorme capital social dormido, lograremos un crecimiento más equitativo, de mayor calidad y más estable para las economías de nuestra región.

Estamos seguros que esta Jornada con personalidades tan calificadas, y con una audiencia tan representativa aportará importantes ideas y experiencias para enfrentar ese impostergable desafío de todos.

Les deseo a todos una jornada muy productiva y muchas gracias por su participación.

 

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