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El
22
de
septiembre
de
1998,
“Georges”,
un
huracán
de
categoría
III,
atravesó
por
el
medio
al
país
afectando
cerca
del
70%
de
su
territorio
y el
51%
de
su
población.
La
devastación
fue
especialmente
costosa
en
infraestructura
eléctrica,
para
un
país
ya
deficitario
en
energía,
pero
también
sufrieron
otros
servicios
productivos
y
sociales,
afectándose
grave
y
súbitamente
la
pobreza
e
incurriéndose
en
gran
pérdida
de
suelos,
biomasa
y
biodiversidad.
La
CEPAL
estimó
los
daños
totales
en
$2.200
millones,
un
tercio
imputables
a
fallas
humanas
y de
ordenamiento.
La
cifra
de
damnificados
superó
los
295.000
y el
superávit
fiscal
del
0,8%
previsto
para
ese
año
se
convirtió
en
un
déficit
del
0,6%.
Ante
los
daños,
el
Gobierno
declaró
estado
de
calamidad
nacional
y
solicitó
urgente
apoyo
a la
comunidad
internacional,
para
la
reconstrucción
y
rápida
reanudación
de
las
actividades
normales.
En
respuesta,
además
de
ayuda
inmediata
de
emergencia
y la
reorientación
de
US$2.4
millones
en
préstamos
ya
en
ejecución,
el
BID
desarrolló
un
Programa
de
Reconstrucción
y
Mejoramiento
financiado
como
se
describe
en
la
gráfica.
La
operación,
aprobada
y
firmada
a 71
días
de
ocurrido
el
fenómeno,
incluyó
financiamiento
para
reparaciones
prioritarias
de
infraestructura;
reconstrucciones
en
comunidades
pobres;
apoyo
al
gasto
social
en
la
emergencia;
y la
prevención
de
nuevos
desastres.
Esta
compleja
operación,
que
involucra
a 7
instituciones
ejecutoras
aún
no
finaliza,
pero
2
años
y 9
meses
después
de
su
inicio
efectivo
sólo
resta
por
comprometer
el
7%
de
sus
recursos
y
puede
exhibir
importantes
logros.
Se
repararon
redes
de
transmisión
dañadas
en 9
localidades
del
país
con
una
inversión
de
$11
millones.
Se
reparó
infraestructura
de
agua
y
saneamiento
en
14
localidades,
incluyen
obras
de
abducción,
captación,
almacenamiento
y
tratamiento,
con
una
inversión
de
$24
millones
Se
adelantan
reparaciones
preventivas
en
la
presa
de
Sabana
Yegua,
en
un
dique
cercano
y se
reubican
familias
pobres
bajo
riesgo
con
una
inversión
de
más
de
$10
millones.
Se
financiaron
reparaciones
en
32
comunidades
pobres
del
país,
con
obras
de
saneamiento,
centro
comunales,
edificaciones
educativas,
electrificación
y
letrinización,
caminos
y
vivienda,
solicitadas
por
las
propias
comunidades
organizadas,
con
una
inversión
de
$11,6
millones.
Esto
sumado
al
desembolso
rápido
de
$33,5
millones
para
re-embolsar
gastos
sociales
de
emergencia
del
gobierno
en
atención
urgente
de
la
población
pobre.
Pero
es
en
el
ámbito
de
Prevención
de
nuevos
desastres,
donde
el
Programa
puede
mostrar
sus
mayores
logros.
Partiendo
de
un
diag nóstico
que
incluyó
la
compilación
completa
de
mapas
de
vulnerabilidad
y
amenazas,
se
lanzó
un
Plan
Nacional
de
Educación
que
desarrolló
manuales
de
capacitación
y
talleres
de
formación
de
capacitadores,
quienes
se
diseminaron
por
el
país
dictando
cursillos
a
más
de
50.000
personas.
Se
puso
en
marcha
un
programa
de
seguridad
escolar,
instalándose
comités
de
apoyo
en
todo
el
país
y se
dictaron
talleres
de
apoyo
curricular
a
gran
número
de
técnicos
y
seminarios
de
prevención,
mitigación
y
respuesta
a
desastres.
Se
diseñó
una
campaña
nacional,
por
prensa,
radio
y TV
y se
instaló
el
sistema
de
suministros
humanitarios
para
manejo
transparente
de
la
ayuda
internacional,
incluyendo
una
aplicación
piloto
en
la
Cruz
Roja
y
equipos
en
el
Centro
de
Operaciones
de
Emergencia
COE,
para
uso
del
sistema
en
la
próxima
eventualidad.
Se
llevaron
a
cabo
dos
sondeos
sobre
los
simulacros
y el
nivel
de
preparación
para
emergencias
en
caso
de
inundaciones,
con
participación
de
entidades
internacionales
y
evaluadores
independientes
que
produjeron
informes
con
importantes
lecciones
aprendidas.
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