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unque tradicionalmente los Gobiernos han tenido el papel de mejorar las condiciones de vida de las poblaciones, la sociedad civil junto con algunas empresas se han unido a estos esfuerzos. Un número creciente de empresas locales y multinacionales ubicadas en las Américas han emprendido de manera voluntaria una variedad de actividades para el mejoramiento de las condiciones laborales y de vida de las comunidades. Estas empresas han demostrado ser socialmente responsables al adoptar prácticas éticas de negocios, y crear valor agregado para todos los grupos interesados, incluyendo socios, empleados, clientes, vendedores, autoridades públicas, ONGs, comunidades y el medio ambiente.

Las prácticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) son diversas y comprenden desde los programas tradicionales filantrópicos, tales como apoyo a actividades locales de caridad, culturales y educativos hasta un grupo de políticas y prácticas más amplias relacionadas con las operaciones básicas de la empresa. Hoy, cada vez más las empresas están desarrollando sus propios códigos de conducta, y las grandes corporaciones están siguiendo los códigos internacionales que guían el comportamiento de las empresas hacia el medio ambiente y la sociedad en general. Estas empresas socialmente responsables tienen un objetivo que va más allá de producir utilidades. Su desafío es el de lograr tres metas: obtener resultados financieros, un crecimiento económico sostenible generando más y más empleos y una mayor equidad social.

Dentro de este marco, los gobiernos tienen un nuevo papel que desempeñar, y éste es el de brindar incentivos y promover la adopción, por parte de las empresas, de prácticas socialmente responsables e implementar regulaciones para esos casos donde las empresas no han adoptado prácticas de RSE de forma voluntaria. Al mismo tiempo, la sociedad civil, además de participar activamente en la mejora de las condiciones sociales y ambientales, debe trabajar activamente con los gobiernos y las empresas para promover la adopción de buenas prácticas en RSE entre los dos grupos.

Hay evidencia de que los tres grupos, en colaboración con el mundo académico y las instituciones multilaterales, necesitan trabajar juntos para asegurar la forma más eficiente y efectiva de aplicar los principios de responsabilidad corporativa.