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Plan de Trabajo de la Unidad GED

 

Logros recientes

En septiembre de 1994, como parte de una reorganización general del Banco, se estableció una Unidad del Programa de la Mujer en el Desarrollo (WID) dentro de un Departamento de Programas Sociales y Desarrollo Sostenible (SDS/WID), dependencia central recién creada. Esta medida promovió eficazmente el cargo de un Asesor Principal sobre la Mujer en el Desarrollo, quien había atendido las necesidades técnicas del Banco en ese campo desde 1987. Para responder a las necesidades de las operaciones, la unidad formó tres equipos (integrados cada uno por un funcionario de planta y un consultor) para colaborar con los tres departamentos regionales. Este enfoque permitió que la unidad mantuviera un diálogo con las regiones, estableciera prioridades y ofreciera servicios de apoyo técnico directo y de revisión de proyectos.

Desde entonces, la unidad ha respondido a diversas solicitudes de apoyo técnico en asuntos de género presentadas por los equipos de proyectos. La unidad del WID también ha contribuido al desarrollo de varios proyectos innovadores que amplían el alcance de las operaciones de inversión del Banco, tales como el proyecto de desarrollo en la primera infancia realizado en Nicaragua; el proyecto de capacitación de mujeres jefes de familia en Colombia; tres proyectos regionales sobre la violencia doméstica; y el proyecto de apoyo al liderazgo y la representación de la mujer. Esta última iniciativa se formuló en respuesta a la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, que subraya la importancia de dar plenos derechos de ciudadanía a la mujer.

En los campos de política y estrategia, la unidad del WID ha preparado varios libros especializados para comprender mejor los asuntos de género en la región y en el diseño de proyectos del Banco. Ha trabajado estrechamente con los departamentos regionales de operaciones en la preparación de documentos para actividades de programación en los países. El Consejo Asesor Externo sobre la Mujer en el Desarrollo se estableció en 1995. El Consejo entabla un diálogo entre el Banco y las ONG que trabajan en asuntos de la mujer; ofrece asesoramiento técnico de especialistas en el campo; y ayuda a que las iniciativas del Banco relacionadas con la mujer en el desarrollo respondan mejor a las necesidades, las prioridades y los objetivos específicos de los países miembros. En 1996, con apoyo del Gobierno de Noruega y fondos de contrapartida de la región 2, la unidad del WID colocó a un experto en la materia en ese departamento regional para fortalecer más su colaboración con las regiones.

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Desafíos y oportunidades

Se ha adelantado mucho en la resolución de los problemas relativos a la mujer en el desarrollo en las operaciones del Banco desde que se formuló la política respectiva en 1987, se definió un plan de acción sobre la mujer en el desarrollo en 1991 y se estableció la unidad correspondiente en 1994. A pesar de esos adelantos, todavía hay grandes dificultades, entre las cuales está la incorporación de los asuntos de género a los préstamos del Banco. Entre 1991 y 1995, en promedio, solo alrededor de 11% de los proyectos del Banco incorporaban asuntos de género en su diseño. En la evaluación y ejecución de la política sobre la mujer en el desarrollo por el Banco se observan tres restricciones para integrar el tema de la mujer en el desarrollo al ciclo de los proyectos: falta de recursos para incluir especialistas técnicos en la materia en la preparación de proyectos; falta de directrices e instrumentos prácticos para análisis de género; y falta de incentivos para los administradores de nivel intermedio y los equipos de proyectos y de asignación de responsabilidad a los mismos1.

La restricción de recursos se recalcó en un retiro del personal de la unidad del WID celebrado recientemente. Se necesitan recursos para prestar servicios de revisión técnica y apoyo a proyectos relacionados con la mujer en el desarrollo; analizar y documentar las mejores prácticas; y aportar insumos técnicos a las actividades de formulación de estrategias y programación. La actitud constituye otra restricción. Si bien ha habido adelanto, todavía se necesita legitimar el enfoque en los asuntos de género en las operaciones y reducir los costos aparentes del trabajo en el campo de la mujer en el desarrollo.

La unidad trabaja para formular lineamientos útiles para el análisis de género. Aunque se continúa sin incentivos, la falta de responsabilidad se ha resuelto, en gran medida, con la ampliación de un comité de examen del impacto ambiental este año, que incluye el impacto social y de género. Hoy en día, la unidad del WID tiene representación oficial en el comité de impacto ambiental y social (CESI) que examina todos los proyectos del inventario del Banco. La ampliación de ese comité de examen crea una singular oportunidad para fortalecer el alcance y la influencia de la unidad del WID en las operaciones del Banco, en particular porque ocurre en tándem con un sólido apoyo del Presidente y del Vicepresidente a la mujer en el desarrollo; los mandatos del octavo aumento que llevan a centrar la atención en los asuntos de género y pobreza; el creciente interés del personal en abordar las cuestiones de género en las operaciones; y el establecimiento del Consejo Asesor Externo sobre la Mujer en el Desarrollo. El programa de trabajo respectivo para el período 1997-99 se ha concebido de tal forma que se pueda aprovechar este momento especial de la historia institucional de la Unidad del Programa de la Mujer en el Desarrollo/Departamento de Programas Sociales y Desarrollo Sostenible (SDS/WID). El programa aborda las exigencias impuestas por el comité de examen y la necesidad de recursos, instrumentos prácticos e incentivos.

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Objetivos del programa

Los principales objetivos del programa de la SDS/WID son:

a) incorporar progresivamente los asuntos de género a las operaciones del Banco ampliando los conocimientos de política y mejores prácticas y prestando asesoramiento y apoyo técnicos a las actividades de programación y a los proyectos y

b) buscar nuevas oportunidades de acción del Banco que amplíen el horizonte de sus operaciones crediticias y mejoren el bienestar de la mujer.

Estos objetivos encuadran dentro del marco del mandato del octavo aumento de reducir la pobreza y promover la equidad social y el mandato de la política sobre la WID de mejorar el bienestar de la mujer y ampliar su aporte a los proyectos del Banco.


Estrategia del programa

Para adquirir competencia, asegurar la calidad y maximizar el impacto con recursos limitados, el programa de trabajo de la SDS/WID señala los temas prioritarios y se orienta por los criterios siguientes:

· Aclarar y fortalecer el enfoque en los pobres y usarlo como criterio principal para la selección de campos de enfoque y prioridades de los proyectos.

· Dar preferencia a las operaciones relacionadas con la educación, la salud, la sociedad civil, la democracia y el gobierno, y la reforma jurídica; la agricultura y el desarrollo rural; la vivienda y el desarrollo urbano; la mejora del ingreso y de la productividad (incluso formación profesional, mercados de trabajo y microempresas); los fondos de inversión social; y los proyectos de reasentamiento.

· Concentrar los esfuerzos en algunos asuntos "estrella" que orienten el trabajo de la unidad e intensifiquen el impacto.

· Ampliar la producción y difusión de conocimientos y mejores prácticas referentes a la política sobre la mujer en el desarrollo.

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Componentes del programa

A. Incorporación

Los asuntos de género necesitan incorporarse a las investigaciones, estrategias y políticas del Banco, los ejercicios de programación en los países y el ciclo (diseño, ejecución y evaluación) de los proyectos. En la unidad se hace hincapié en la calidad más que en la cantidad de los productos del Banco en que se incorporen cuestiones de género; en los proyectos como base de suministro de información para fines de programación y estrategias; y en el enfoque de la acción relativa a la mujer en el desarrollo en los sectores y temas prioritarios citados en la estrategia del programa.

Entre los vehículos empleados por la unidad para promover la incorporación cabe citar: (1) el proceso de análisis del género en el comité de examen del CESI, incluso una mayor capacidad para observar la ejecución de las recomendaciones hechas; (2) asistencia técnica a los equipos encargados de formulación de estrategias, programación, proyectos y evaluación, independientemente de los exámenes del CESI o junto con éstos; (3) adiestramiento dentro del país en asuntos de género a partir de un currículo de capacitación que la unidad somete actualmente a ensayo práctico y trata de mejorar; (4) una serie de seminarios en la sede; y (5) documentos de política y mejores prácticas.

Los títulos de las mejores prácticas, objeto de consideración incluyen:
B. Temas "estrella"

La unidad ha identificado cinco temas prioritarios que parecen ser especialmente prometedores en cuanto a la apertura de vías para acción del Banco, que se ciñan a los objetivos del octavo aumento y de la mejora del bienestar de la mujer. Es decir, que respondan a las circunstancias particulares de las democracias de América Latina y el Caribe impulsadas por el mercado, que afrontan graves desigualdades sociales y de género. Esos temas comprenden la solución de las cuestiones de género en el marco de la pobreza, la violencia doméstica, la salud reproductiva, el liderazgo, y el gobierno y las reformas jurídicas.

Pobreza. La interacción de las cuestiones de género y pobreza, incluidas las medidas que abordan la pobreza de la mujer, es un tema de importancia primordial para el trabajo de la unidad y del Banco. La clave está en identificar vehículos eficientes de política y proyectos para incrementar la productividad y el ingreso de la mujer pobre. En colaboración con el PNUD y la CEPAL, el Banco examina actualmente el efecto de las reformas macroeconómicas en los pobres de 15 países; este estudio se presentará en la Reunión Anual del BID en 1998. La unidad del WID colabora para agregar una dimensión de género a esos estudios y está preparando análisis de género detallados en países selectos. Otras actividades propuestas comprenden promoción y realización de investigaciones sobre política y mejores prácticas, organización de una serie de seminarios del Banco sobre cuestiones de género y pobreza y convocación de un seminario internacional sobre "la pobreza como asunto de la mujer: pruebas, lecciones y mejores prácticas".

Liderazgo de la mujer. La mujer de América Latina y el Caribe ha alcanzado un alto grado de escolaridad y su presencia en la fuerza laboral es cada vez mayor. Sin embargo, sigue siendo un recurso de liderazgo desaprovechado. En la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing (1995), el Banco se comprometió a ayudar a subsanar esa deficiencia de liderazgo. Este año, el BID lanzará el proyecto de apoyo al liderazgo y la representación de la mujer (US$3,85 millones). La unidad supervisará la ejecución del proyecto, que canalizará iniciativas en el campo del liderazgo de la mujer (incluso en el sector empresarial) y de su participación cívica. El proyecto proporcionará una vasta experiencia y "mejores prácticas" para fomentar el liderazgo de la mujer en la región.

Violencia doméstica. El Banco puede aportar mucho a la concientización con respecto a los costos sociales y económicos de la violencia doméstica y los vínculos entre ésta y la violencia general, así como al financiamiento de programas contra la violencia, incluso operaciones preventivas. Ha aprobado recientemente una actividad de cooperación técnica (CT) regional encabezada por la unidad del WID (US$2.875 millones), que exige intervenciones piloto para combatir la violencia doméstica en seis países: la Argentina, el Brasil, México, el Paraguay, la República Dominicana y Venezuela. En una segunda actividad de CT regional sobre formación judicial (US$650.000) se adiestrará a jueces, oficiales de policía y otros en violencia doméstica en la Argentina, el Brasil, Chile, el Ecuador y el Uruguay. Un video sobre violencia doméstica, producido por el Banco, se transmitirá por estaciones de televisión de toda la región. Sobre la base de esos esfuerzos, la unidad organizó un panel sobre los vínculos de la violencia doméstica con la general en una conferencia sobre la violencia urbana copatrocinada por el Banco, que se celebró en el Brasil en marzo pasado. En octubre próximo, la SDS/WID celebrará en Washington, DC, una conferencia sobre violencia doméstica en las Américas, dividida en dos partes, que promoverá un diálogo hemisférico sobre un problema común; explorará las estimaciones de incidencia y prevalencia; estimará los costos económicos y sociales de la violencia doméstica en América Latina y el Caribe; y analizará las mejores prácticas y opciones en materia de política. En respuesta al interés de los gobiernos de América Central, la unidad se encuentra preparando un proyecto que establecerá y ensayará varias intervenciones piloto en diversos sectores para abordar la violencia doméstica en los países de los grupos C y D de la región.

Salud reproductiva. La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo celebrada en El Cairo y el plan de acción regional sobre población y desarrollo de América Latina y el Caribe (1994) subrayaron la importancia de incluir los asuntos de género en los de población y desarrollo. Ahora la dificultad está en ejecutar el plan de salud reproductiva acordado por los gobiernos de la región en El Cairo. El Banco está en una posición privilegiada para aceptar ese desafío. El discurso del Presidente Iglesias en El Cairo abrió la puerta para abordar los asuntos de salud reproductiva; el Vicepresidente Birdsall es una reconocida autoridad en el tema de población y desarrollo; y la Excelentísima Sra. Miller, Presidenta del Comité Asesor Externo sobre la Mujer en el Desarrollo, es defensora de la salud reproductiva de renombre internacional. El Banco ya ha tomado medidas para abordar la salud reproductiva. La división de programas sociales del SDS realizó el trabajo inicial en este campo; la unidad del WID hizo una evaluación preliminar del grado de incorporación de los asuntos de la mujer a los proyectos del Banco; y la región 2 ha formulado una estrategia social que incluye salud reproductiva para responder a las exigencias de la región. Las actividades propuestas comprenden organización de seminarios sobre los últimos adelantos y mejores prácticas que sirvan de base a un documento de estrategias; preparación de un documento de estrategias sobre salud reproductiva en colaboración con la división de programas sociales del SDS y las regiones; y seguimiento de la estrategia con promoción de diálogos sobre política y proyectos piloto que aborden las necesidades de salud reproductiva de la mujer. Un enfoque en salud reproductiva subraya las oportunidades (a menudo perdidas) de invertir en la adolescencia. En las actividades propuestas se recalcarán las inversiones en salud reproductiva y otras complementarias para atender las necesidades de las adolescentes y abrirles campo.

Gobierno y reforma jurídica. Después del octavo aumento, el Banco se propone incorporar nuevos campos de importancia a su programa de crédito. Ese es el caso de los programas de reforma jurídica y gobernabilidad, que ofrecen muchas oportunidades de mejorar la condición de la mujer. Entre los asuntos tratados están los derechos de la mujer como ciudadana, los derechos laborales, los derechos humanos y el asunto de la violencia doméstica, los derechos de propiedad, los derechos del niño, la situación de la mujer en el matrimonio y la sensibilidad del sistema judicial a los asuntos de la mujer. La cuestión de gobernabilidad incluye la organización de partidos políticos, la representación política, los mecanismos de presión (cabildeo) y la movilización de la capacidad de la mujer como parte del electorado. En colaboración con la unidad que trata del Estado y de la sociedad civil y las regiones, las actividades propuestas incluyen la organización de una discusión de mesa redonda sobre los asuntos de la mujer en la reforma jurídica para analizar las prácticas y oportunidades existentes en la región; la elaboración de un documento sobre mejores prácticas en que se examine la experiencia de gobernabilidad, la reforma del sistema judicial y las operaciones afines para ampliar las posibilidades de elección de la mujer; y la participación en operaciones selectas del Banco en ese campo para proporcionar insumos técnicos y documentar los enfoques de mejores prácticas.

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Cambios de organización

Para lograr los objetivos del programa de trabajo, la unidad ha adoptado un enfoque sectorial, se propone descentralizar las operaciones y planea establecer incentivos tangibles para promover la incorporación de los asuntos relacionados con la mujer en el desarrollo a las prácticas del Banco.

Enfoque sectorial. En respuesta a las exigencias hechas por los comités de examen, así como a la necesidad de concentrarse en los servicios destinados a la mujer en el desarrollo y mejorar su calidad, los actuales integrantes de la plantilla profesional (tres funcionarios contratados directamente, dos consultores principales y el jefe de la unidad) han reorganizado su apoyo técnico a lo largo de líneas sectoriales más que regionales. Los sectores y temas escogidos se mencionan en la estrategia del programa. Se han identificado los mismos sectores y temas como campos prioritarios para el examen de proyectos del Banco y se ha mantenido informado al respecto al personal del Banco. Las responsabilidades sectoriales del personal incluyen análisis de proyectos del CESI; asistencia técnica a uno o dos equipos del proyecto al año, que ofrezcan beneficios potencialmente mayores en cuanto a la incorporación de los asuntos de género, o participación directa en ellos; y redacción de documentos sectoriales sobre "mejores prácticas" basándose en parte en la información acopiada por medio de la participación en el trabajo de los equipos de proyectos. La pericia de la plantilla en servicio no cubre todos los temas prioritarios escogidos. Se necesitan más expertos en salud, agricultura y desarrollo rural y reasentamiento.

Descentralización. Los posibles inconvenientes de un enfoque sectorial frente a uno regional son la pérdida de interacción o comunicación regular con los departamentos regionales y la imposibilidad de organizar todas las actividades del Banco relativas a la mujer en el desarrollo por sector (como actividades de programación nacionales). La unidad seguirá asignando prioridad a la incorporación de los asuntos de género a las actividades de programación y diálogo sobre política que realiza el Banco con sus países miembros. Para maximizar la eficiencia, esta actividad seguirá líneas de organización regionales más que sectoriales.

Además, para ampliar más el alcance de la influencia del tema de la mujer en el desarrollo en el Banco y la participación directa de especialistas técnicos en la materia en equipos de evaluación de proyectos, la unidad planea colocar consultores especializados en el tema de la WID en los departamentos regionales. Ya hay uno de ellos en la división de programas sociales de la región 2. Esta experiencia ha resultado muy fructífera. La SDS/WID se propone colocar un consultor en la región 1, un segundo en la 2 y otro en la 3. La SDS/WID sufragaría todos los costos de los servicios de los consultores durante los dos primeros años, después de lo cual éstos volverían a la SDS/WID, llevando experiencia de la región a la unidad central del WID. El administrador de la región 1 ha ofrecido facilitar al consultor en asuntos de la mujer en el desarrollo asignado a su región un fondo para cubrir los costos de otras actividades necesarias para incorporar ese tema a los proyectos de la región.

Creación de incentivos. El comité del CESI, recién establecido, incorpora responsabilidad institucional a la política sobre la mujer en el desarrollo, pero recompensa solo indirectamente la buena actuación en ese campo. Por ende, la unidad ha propuesto a la alta administración que se establezca un premio anual para el trabajo en el campo de la mujer en el desarrollo para equipos de proyectos del BID y sus homólogos nacionales que mejor incorporen los asuntos de género al diseño de los proyectos. El premio subrayará la importancia asignada por la alta administración a ese campo y dará un ejemplo de las mejores prácticas. Además, la unidad se propone crear incentivos similares en las representaciones del BID concediéndoles pequeñas donaciones para las iniciativas en materia de género presentadas por esas oficinas nacionales.

Se espera que, junto con mayor responsabilidad e incentivos concretos, los temas innovadores y la asistencia técnica en asuntos de la mujer en el desarrollo proporcionen el medio propicio para incorporar y ampliar las actividades del Banco en asuntos de género.



Mayo de 1997


1 "The Women in Development Policy in the Inter-American Development Bank: An Evolving Perspective in Policy Relevance and Implementation", EVO, octubre de 1996, págs. 10-11.

 


Ultima actualización: 23/02/07

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