l carnaval es una celebración que viene desde tiempos
muy antiguos. Sin embargo, la observancia de la cuaresma
es una costumbre que los cristianos de Roma adoptaron
en el segundo siglo de la era cristiana. Este periodo
de arrepentimiento y penitencia estaba precedido generalmente
de un periodo de placer, como preparación para
la abstinencia que debía observarse durante la
cuaresma. Aunque los cristianos adaptaron el carnaval
(palabra de origen latino) a su religión, las raíces
de la festividad se hallan en el principio pagano de abandonar
todas las inquietudes trascendentales en aras de la pura
diversión y las distracciones.
En Nueva Orleans el carnaval se conoce como Mardi Gras
o Fat Tuesday. Comienza la duodécima noche después
de la Navidad y continúa hasta el martes de carnaval,
cuando el desfile y el baile de Mardi Gras señalan
la culminación de las festividades antes del miércoles
de ceniza. La idea del Mardi Gras fue introducida en Luisiana
por Iberville y Bienville, quienes bautizaron con ese
nombre el primer bayou con el que se toparon. El Mardi
Gras surgió como celebración pública
de la ciudad en 1827, cuando un grupo de estudiantes decidió
imitar en las calles lo que habían vivido en París.
En 1833, Bernard Xavier de Marigny, rico propietario de
plantaciones, donó una fuerte suma de dinero para
ayudar a organizar y costear la celebración de
Mardi Gras.
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La
antigua Plaza de Armas, con la catedral de San Luis
a la izquierda y el río a la derecha, es el
motivo principal de esta pintura de Simon Gunning
titulada Jax No. 2.
New Orleans Museum of Art |
Al igual que en Rio de Janeiro (Brasil), Puerto España
(Trinidad y Tobago) o Barranquilla (Colombia), y en años
más recientes Junkanoo (en las Bahamas), la celebración
del carnaval en Nueva Orleans se ha convertido en un acontecimiento
importante en la vida de la ciudad. Más allá
del puro entretenimiento, tiene consecuencias socioculturales
y económicas. Los disfraces y las máscaras
son elementos importantes en la celebración del
Mardi Gras, y su uso data de la Roma precristiana. Los
disfraces y máscaras servían para encubrir
la identidad de las personas y dejar así que se
tomasen libertades que en la vida normal no están
permitidas. Actualmente, no es raro que familias y hasta
vecindarios enteros trabajen en secreto preparando los
disfraces que unos cuantos escogidos usarán y exhibirán
durante el desfile.