El río y la ciudad

La exploración del río Mississippi


Una mezcla cultural única

La ciudad vista a través de la mirada de sus artistas

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La exploración del río Mississippi –


s probable que el primer europeo en avistar la desembocadura del río Mississippi, al que bautizó como río del Espíritu Santo, haya sido el español Alonso Alvarez de Pineda, en 1519. En 1528, Pánfilo de Narváez, acaudalado español que vivía en Cuba, lanzó una infortunada expedición para adueñarse de lo que hoy es la Florida y de todas las tierras que pudiese descubrir; pero su empeño fue vano y acabó costándole la vida. Al pasar frente a la desembocadura del río Mississippi, una tormenta hizo zozobrar los exiguos restos de la flota de Narváez, matando a este y a casi todos sus compañeros. Uno de los sobrevivientes, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, posteriormente escribió un extraordinario relato de esta aventura.

Años más tarde, Hernando de Soto, a la sazón gobernador español de Cuba y veterano de la campaña de conquista del Perú, quedó intrigado por la descripción de la costa hecha por Cabeza de Vaca y como consecuencia organizó una expedición que desembarcó en la bahía de Tampa en 1539. De allí siguió adelante por tierra hasta encontrar el río Mississippi, que cruzó para alcanzar Arkansas en 1541. Al año siguiente, de regreso al río Mississippi, De Soto murió en lo que hoy es Luisiana y lo que quedaba de su contingente, al mando de Luis de Moscoso, navegó aguas abajo del río hasta el golfo de México. Se cree que fueron los primeros europeos en pasar por el sitio donde hoy se asienta Nueva Orleans.

One morning (1917), óleo de Louis Oscar Griffith,recoge un fragmento del paisaje y la arquitectura de Nueva Orleans pertenecientes a un pasado no muy lejano.
Luisiana State Museum

En 1673, los franceses que habían colonizado una parte del Canadá estaban muy interesados en hallar una salida al océano Pacífico; por este motivo, el gobernador de la Nueva Francia ordenó que saliera una expedición al mando de Louis Jolliet, traficante de pieles, y del sacerdote jesuita Jacques Marquette. Después de descender a golpe de remo por el río Wisconsin penetraron en las aguas del Mississippi, pero se detuvieron al barruntar la presencia de exploradores españoles en la zona.

En febrero de 1682 Robert Cavelier, señor de la Salle, navegando por el río Illinois llegó al Mississippi, descendió por este hasta el golfo de México y desembarcó el 9 de abril, fecha en que reclamó para Francia las tierras de la cuenca del Mississippi y bautizó la región con el nombre de Luisiana, en honor del rey de Francia.

La posibilidad de controlar la ruta del comercio desde el Canadá hasta el golfo de México era de capital importancia para Francia y su colonia más importante en el Nuevo Mundo. Por esta razón, la corte francesa financió una expedición con la idea de crear una colonia en Luisiana. El 4 de julio de 1684, la Salle zarpó de Francia al frente de cuatro navíos, 100 soldados y 250 colonos. Su intención era penetrar en el río desde el golfo de México, pero al parecer no supo reconocer el delta y derivó hasta la actual bahía de Matagorda, en Texas, donde desembarcó. Uno de los barcos de la expedición había caído en manos de los españoles y otro había naufragado a la entrada de la bahía; al poco tiempo de erigir el Fuerte de San Luis, la única nave que les quedaba se perdió en una tormenta. Finalmente, la Salle pereció a manos de sus hombres amotinados, y los supervivientes de la malhadada expedición huyeron al Canadá.